miércoles, 15 de julio de 2009

Deconstrucción del amor (Dolors Alberola)

Me arañas la memoria y crecen ásperos
naranjos que se extienden más allá de la piel,
colmenas que me obcecan, sus avispas
llenan de miel mis ojos y con cera
edifican mi forma entre lo oscuro.
Sangra mi carne ahora,
dibujando tus sílabas candentes.
Yo camino por ellas,
me voy aproximando al lugar que no ocupas,
rielo entre los besos que jamás fueron dichos,
me acomodo en tu vientre
y sorbo con fruición de tu silencio.
Me arañas los pezones
y el pubis, que no es sino un infierno
de plenitud deseando
asimilarse a ti.
Muerdes mi corazón; como un estigma
yo recuerdo tus manos, me desgarran
allá donde se asienta tu perfume.

viernes, 26 de junio de 2009

A los que nunca duermen (Carmen Iglesia)

Te has dormido tan pronto,
tan desnudo de cieno
que eres barro nocturno, manos sin moldear.
Un ojo que transita por los charcos
buscando peces vivos en su fondo.
Mientras duermes, la prisa se hace espesa,
morada de cemento, espejismo de sal;
la urgencia se detiene en tus pupilas.
Le has regalado al atlas una sombra de luz,
un pozo de pereza que vuelve lento al mundo.
Buscas lo que te asombra y lo secuestras:
en tu cama se duermen los países,
los faros, los tranvías,
controlas las mareas desde el sueño.
Mientras otros se ocultan bajo un párpado,
en ti se hace verdad la inmensa noche.

viernes, 12 de junio de 2009

Óparis y Cálipse (zagales eternos) "Antonio Justel"

... en el monte
- a solas -
se amaron y juraron en diciembre;

… por diciembre se acortan las majadas, las palomas,
el canto del cielo, la luz,
y sólo el sol de las nieves pastorea en las cumbres
y allí queda, encendido;

… se murió Cálipse en invierno;
el veintitrés de enero se abismaron el fuego y las tormentas
y el frío embistió a las jaurías y al ojo del jaguar y al toro negro;
[un frío así de insoportable no tiene incertidumbres]

… subió Óparis al monte trepando por él, sin él,
por la oscuridad pura,
por el vientre salvaje de una piedra infinita;

… Cálipse estaba al lado de la puerta, caída;
como una mariposa helada la tomó y, sin prisa, mirándola,
la posó suavemente en el suelo de la choza;
después bajó los ojos y allí estuvo,
de pie toda la vida.

sábado, 6 de junio de 2009

Los sueños son sólo símbolos que encarnan las quimeras (Alonso de Molina)

Cómo alumbrar la oscuridad de un pecho
que ni dios ilumina.
Se podrían, tal vez, esconder los excesos,
la amargura feroz que nos hará sentir
la carne entre las algas, el amargor perdido,
durmiendo sus excesos con los ojos desnudos.

Podríamos prevernos sorteando la ruta que nos conduce al bosque,
nutrirnos de un sonido de esperanza
que a voz tranquila tararea sus ecos.
El mundo es un reflejo de lo que somos,
nada es tan verdadero ni tan dispar,
la cultura se engrandece en diferencias;
el cambio facilita el avance del hombre.
Los arraigos de fe, los crímenes,
la ambición de poder, la lujuria y el odio
nos atan a lo arcano y sibilino
(Si. Tal vez las ortigas huyeron de aquel mes de octubre en que todas las cartas fueron perdidas por azar. No puedo simplemente decir: -Señor, no tengo nada; tan sólo los distintos rostros que cada día parpadean en mí. -Nada, Señor, no tengo nada. -Duermo sin ti, Señor, como un animal que no encuentra hogar.)

Tal vez la indiferencia pudiera herir rompiendo las razones.
No siendo nadie.
De no pertenecer a nada
y ser solo un extraño en el propio vacío.

A fin de cuentas,
todo es sagrado entre los lienzos:
Pintar una mejilla brotada entre naranjas
o escribir un poema para ungir de prudencia
los subrayados signos;

a veces llueve
y los sueños son sólo símbolos
que encarnan las quimeras.

martes, 19 de mayo de 2009

Mercurio cromo(el color del infinito) "Blanca Sandino"

I
Como unaherida mal cicatrizada vives en mí.
Como una herida mal cicatrizada.
Como una herida.
MercuroCromo(el color delinfinito)



II
Me preguntaste cuál era el problema
y me detuve. ¿Cómo podía explicar que había doblado
el paisaje como una hoja de papel,
y que desteñido por la lluvia
se había convertido en un borrón
lleno de mariposas muertas? Te sentirías culpable.


III
Tu ausencia curva mis brazos
como el silencioso azul de Marzo
como mis criaturas del rocío
como mis pasos en la niebla
como mis pasos niños
como tus pasos cuando te alejas.


IV
En alguna parte de ese círculo que soy
y recorre mi sangre (a veces con desgana)
se ocultan presagios oscuros como el carbón de hulla.
Trémolos, y cuando me pronuncias
-trémolo-
carbón al rojo vivo.


V
Cierro los ojos al roce (tierno desamparo)
de tu recuerdo en mi alma. Él apaga, estoy segura,
los ecos de tu voz cuando me duermo.
Gris, pienso, gris. Juan Gris, para inmortalizar
este momento, y siento mi alma volviéndose pincel.
Pincel enseñado por tus manos
para pintar infinitos azulmente infinitos.
Mis Infinitos,
mis azulmente infinitos.



VI
¿Sabes?, en algún lugar entre el cielo y la tierra
nuestras almas continúan conversaciones interrumpidas.
¿Qué es la distancia
sino una palabra?



VII
Las aceras, bajo las casas, se sueñan paseadas:
suéñate alma mía, suéñate.


VIII
Lo sé, me lo has dicho con frecuencia: no cambio.
Dices que nunca dejaré de ser una niña
agarrada a sus juegues, a sus nimiedades.
Por eso sigo guardando en mis bolsillos
objetos sin valor: arena, cristales de colores, conchas,
palabras cuyos significados desconozco,
y también un «tequiero» para cuando se te pase el enfado;
no puedo darte la razón en todo:
no es una nimiedad, te lo aseguro, sentirse viva.
Sentirse viva entre tus brazos.



IX
Cuando los párpados caen sobre los ojos
descorren aquel tiempo en que nada era
y el hombre, como un dios,
re-crea la luz en medio de su sueño.
Se hace la luz.
Algo me dice que debería cambiar las dudas porcertezas.




X
La venda se me antoja paisaje nevado.
Sobre él hay una lucha encarnizada.
Finalmente el sol lo tiñe de rojo.
No, no es mágica mi sangre. ¿O sí?



XI
Apartade mí, me digo, me recuerdas a Judas:
siempre mojando tu pan en mi plato
para después traicionarme cuando escribo.
Intuición.


XII
Darme la vuelta a mi mundo
por recalar en aquellos mis puertos preferidos.
De la noche, a la marea baja,
al alba de mí en ti,
sólo un paso: atracar. «Atracar de puntas y con muerto».



XIII
La imagen se difumina
deja de ser exactamente tú.
Entonces me arropo con mi única certeza:
tu voz sobre las otras.
Cenit.


XIV
¿No existe inubicado? Pues así es como me siento
vestida con mi desganada piel
de hacer lo acostumbrado.



XV
Ya sé porqué escribo.
Si no existieses,
te crearía, y tú serías mi protagonista principal.


XVI
Sobre un mundo en cenizas, amor,
me enseñaron tus ojos a
elevarme hasta el conjuro del ser y la palabra.
MercuroCromo (el color del infinito).


Blanca Sandino

domingo, 10 de mayo de 2009

Espera (Aubriel Camila de la Prad)

La lámpara sabe
de noches
con cielos como zanjas

sabe
del desmoronamiento abrupto
de los sueños
de la caída libre
de los naipes sin castillo
de las palabras
que despojan mañanas.

Adentro no hay colores
que te auguren.

A veces ...
tu nombre de arcángel
relampaguea una ilusión de barco,
sólo a veces
(y a veces es muy poco)
los rieles de los sueños
admiten un tren que nunca parte
y una estación que se sacude adioses.

La lámpara sabe
de noches como pozos

aluza ojos y esferas temporales

alucinaciones ciegas:

los trazos de tu sombra
mi contorno

tu manera tibia
de vulnerar mis puertas.

domingo, 3 de mayo de 2009

Sobre la capacidad del verbo( Dolors Alberola)

I



Por ver si el mar cupiera
y cupiera el olvido y la costumbre
y el dolor y la sed y el desengaño
dentro de una palabra y la palabra
contuviera tu nombre. Sólo así
se hace verdad la música y el mundo
no deja de ser sueño. Ahora mismo
he empujado con fuerza cada cosa,
he doblado las calles y ventanas,
he disuelto las guerras tal si fueran
sustancias prohibidas en fronteras
y he borrado la sombra. Solamente
me quedaron los versos que te entrego
y algo de corazón iluminándolos.



II

Aún así, el rezo, la canción o ese grito
que taladra el azul y la medina se alza.
Todo cabe en la voz
y cabe el pensamiento, la mirada rotunda,
el velo que se aísla y nos asila
en unos ojos grama que ya no son posibles.
Y nos caben las manos y el profético
desmentir la tristeza y aún entonces,
desnudos, ante el verso, nos cabe todo amor
y palpamos la sed y de la herrumbre
hacemos colofón y, al fin, corona.



III

Pero se abren en par las cien vocales
que se han ido formando en el silencio
para decir lo cierto que se grita
más allá de los labios y las uñas.
Y se abren de bies las consonantes
y nace de su faz algarabía
y yo me acerco a ti, te voy rozando
e inscrita ya en tu nombre me abro ya
como se abre la luna al universo.



IV

Hay caballos que trotan en la estepa
del silencio que existe entre palabras
y hay leones y tigres y serpientes
que devoran mi mano y dejan secos
mis dedos por que nunca
puedan besar tus labios mis sonidos.
Y existe el animal, que en plena noche,
nos araña los cuerpos, del deseo.



V

Mas por si el mar cupiese,
por si la muerte abierta no tuviera más alas,
por si la luz ya fuera palabra, fuego, incendio,
por si pudiera ser, por si las cosas,
por si el tiempo o las olas, por si el aire,
por si tú mismo, a veces, por si ahora,
por si la llaga no, por si no el negro
corazón que se cierra….

Sólo todo, metiéndolo en la voz,
por si no hubiera
ni Dios ni soledad ni cielo, infierno,
haber vivido todo en un poema.